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La Sociedad Contra las Víctimas de Violencia de Género

La Sociedad Contra las Víctimas de Violencia de Género

 

Si bien no es nuevo para mí que esto suceda, porque lo he leído y escuchado infinidad de veces, no deja de indignarme la doble moral y necesidad que sienten las personas por juzgar a las víctimas de violencia de género.

Que si es una hija de…. por volver con el agresor; que si le vuelven a pegar, se lo merece por aguantarlo; que si la matan, se lo buscó; y puedo seguir con la infinita lista de “opiniones” sobre estas actuaciones.

Qué maravilla que usted, caballero, no sea capaz de golpear, insultar o dirigirse de forma equivocada a una mujer; qué maravilla que usted, señora, jamás tuviera que pasar por una situación tan devastadora, no solo física, sino también, emocional, económica y socialmente… pero sí, muchas mujeres han tenido que transitar por ese terrible umbral y muy a pesar de su “valiosa opinión”, no es tan fácil como ustedes mencionan, el hecho de salir de esa situación… y les guste, lo entiendan, lo crean o no, eso no hace a las mujeres que tienen esa como su realidad, menos mujeres, ni menos inteligentes, ni menos merecedoras de su respeto.

Les cuento a todos los que se sienten con el derecho a insultarlas, que eso es violencia de género, sí, eso que usted tanto aborrece y de lo que dice la está defendiendo… les cuento que sentirse superior a ellas y peor aún, hacérselo saber, es violencia de género, porque las hunde más en su tristeza, es su baja autoestima y en su posición de vulnerabilidad… les cuento que si realmente lo que quiere es ayudarlas, no puede dedicarse a humillarlas, porque no solo no las está ayudando en lo absoluto, las está haciendo sentir, que los que estamos fuera de esa relación y/o situación, no estamos realmente dispuestos a brindarle una mano, por el contrario, estamos ahí para juzgarlas y una vez más, eso es violencia de género.

Y si usted es mujer, de esas con una fortaleza admirable e inquebrantable, no la use para hacer sentir menos a sus pares, úsela para guiarlas, y mostrarles que se puede ser fuerte sin necesidad de destruir, porque eso es lo único que tal vez ha visto esta persona.

Si realmente quiere ayudar y no tiene nada bueno que decir, entonces mejor no diga nada y haga cosas que sumen, eduque a sus hijos para que maltraten y a sus hijas para que se dejen maltratar; comparta las campañas educativas, las líneas de atención; haga de su casa un refugio de paso para las mujeres afectadas; no sé, decida desde la comodidad de su vida, la forma más coherente con su posición de ayudarlas y mantenga los insultos, las malas palabras y sus acciones de desprecio, para sus propios pensamientos de superioridad y no se convierta en un victimario más.



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